
El Qoricancha era el templo mayor, cuyo recinto sagrado se limitaba por un muro con una especie de proa curvilínea. Encerraba una roca sagrada, el usnu, llamado en algunas fuentes Intihuatana, el lugar del sol. Se le ha adjudicado funciones astronómicas, pero parece más bien que poseía un carácter mágico-religioso por el que a través del sacrificio se ponía en relación la divinidad, el sol, con los seres humanos. En buena parte subsisten también los edificios originales, entre los que destacan cuatro construcciones rectangulares, colocadas dos a dos, siguiendo un perfecto eje de simetría y que, según los cronistas, estuvieron cubiertas de placas de oro y pedrería.
Significado del nombre
Qori significa oro trabajado, su forma castellanizada es cori. Kancha significa lugar cercado, limitado por muros. De donde se tiene que el nombre corresponde aproximadamente “lugar cercado que contiene oro”, traduciendo en forma literal. Este nombre no ha sido alterado, se conserva sin variantes desde tiempo de los inkas. Los primeros españoles que llegaron a Cusco, visitaron este adoratorio de primerísima importancia y hallaron que el nombre era tal.
Si el Cusco fue centro y ombligo del mundo, según la concepción inka, el Qorikancha fue el centro religioso del Cusco, vale decir, el centro del centro, tanto en el aspecto geográfico como en el religioso y político. De aquí partían los 4 caminos principales hacia las 4 principales partes del universo; fue morada de dioses y guaca principal en el inkanato. Luego, con la llegada de los españoles y las comunidades religiosas, se convertio en el convento e iglesia de Santo Domingo.
Otra estructura arquitectónica destacable era la fortaleza de Sacsahuaman, una serie de edificaciones de las que no quedan más que los cimientos pero de la que todavía permanecen tres enormes murallas, que, de forma escalonada y situadas en tres niveles, se enlazan armoniosamente formando una imponente obra de defensa. Sin embargo, antes que un lugar puramente defensivo, parece que Sacsahuaman fue un centro de gobierno, cuyas murallas eran tanto simbólicas como funcionales. Era el lugar donde el Inca, rodeado de una espléndida majestad, impartía sus órdenes a todos los rincones del imperio. Era un lugar magnífico donde el sol en la tierra legitimaba de continuo su poder e inaccesibilidad ante los asombrados y respetuosos ojos de sus súbditos; pero también la fortaleza podía defender al Inca contra una posible rebelión en la ciudad.Los edificios de Sacsahuaman revelan todo tipo de funciones, desde palaciegas hasta defensivas, pasando por las de almacenamiento y aunque la función religiosa podía descansar simplemente en la presencia del Inca, se puede hablar también de un altar propiamente, el llamado Trono del Inca, situado al otro lado de la plaza frontal, en forma de una especie de dobles escaleras talladas en la roca viva formando un usnu o lugar de sacrificios.En el mundo incaico son frecuentes esas rocas talladas in situ, de tamaño muy variable, a base de formas angulosas que recuerdan escalones y que indudablemente poseían un carácter sagrado. Implican una mezcla de aproximación a la naturaleza y de transformación de la misma, y que parece revelar de nuevo ese afán de ordenación y estructuración de las formas naturales tan grato a la mentalidad incaica.Un carácter semejante de santuarios al aire libre, de aproximación y ordenamiento de la naturaleza, debieron tener la multitud de fuentes y de baños, de piedra cuidadosamente tallada en forma de estanques, pequeños canales, y caídas de agua, en los que se juega con su movimiento y sonido y que se utilizarían para abluciones rituales.Como ejemplo impresionante en el que el urbanismo se conjuga con un magnífico escenario natural y se adapta perfectamente al mismo a la vez que se estructura y organiza, destacan Pisac o Machu Picchu. Pisac, situada en una escarpadura rocosa perpendicular al valle del Vilcanota, forma un gigantesco conjunto de terrazas colgantes a gran altura, junto con palacios, fortificaciones, reservorios de agua y templos. Machu Picchu, la ciudad incaica que ha generado más literatura, se adhiere a una escarpada cima montañosa bajo la protección de un elevado pico, el Huayna Picchu. Se encuentra situada en una curva del río Urubamba, rodeada de despeñaderos que caen verticalmente sobre el río. Terrazas, palacios, recintos sagrados, habitaciones, forman un impresionante conjunto que, a pesar de haber sido sometido a una feroz reconstrucción de cara al turismo, sigue conservando un aspecto imponente y majestuoso.Los alarifes incas construyeron sus muros con tanta perfección, que resistieron las sacudidas y quedaron indemnes de los temblores de tierra, tan sólo unas cuantas juntas se apartaron ligeramente. Los bloques de piedra, algunos de 100 toneladas de peso, fueron labrados sin herramientas de hierro, pero con un ajuste tan exacto que no es posible meter la hoja de un cuchillo entre las juntas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario